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Violencia Contra la Mujer: Manifestaciones, Actores y Acciones


Introducción 

La violencia y sus diferentes manifestaciones han estado presentes en la sociedad desde épocas atrás, tomando como principales víctimas a las poblaciones más vulnerables (entiéndase mujeres, niñas, niños y población adulta mayor) y como principales victimarios a los hombres.

Esta situación, pese a los grandes avances respecto a equidad e igualdad de género; no ha desaparecido o disminuido, todo lo contrario, ha tomado fuerza con el paso del tiempo, asentándose en las familias, afectando considerablemente a las víctimas y a quienes les rodean.

Es por ello, que se eligió como tema de investigación y abordaje, la violencia contra la mujer, centrándose en Costa Rica, esto por dos razones: 1. Al ser costarricense, considero importante mostrar a la comunidad lectora, la realidad que se vive en Costa Rica respecto a criminalidad y sobre todo violencia contra la mujer y la niñez. 2. Los casos de violencia contra la mujer han mostrado un aumento considerable que preocupa y alarma, pero que, a la vez, nos hace cuestionarnos el “¿por qué?”.

La redacción que se muestra a continuación es apenas una síntesis de la realidad, de las acciones y actores que se esperaría, contribuyan en la prevención de este problema social, que tanto afecta a la niñez, juventud y población femenina costarricense. 


Descripción de la Problemática 

La Organización Mundial de la Salud (s.f), define violencia como:

“(…) uso intencional de la fuerza física, amenazas contra uno mismo, otra persona, un grupo o una comunidad que tiene como consecuencia o es muy probable que tenga como consecuencia un traumatismo, daños psicológicos, problemas de desarrollo o la muerte”.

Una vez comprendido el concepto de “violencia”, mencionamos los tipos existentes, violencia física relacionada con todo maltrato dirigido directamente al cuerpo como los golpes ocasionados con cinturones, bastones, con el puño u otros objetos; violencia psicoemocional relacionada con la manipulación, control o manejo de las acciones de un individuo; violencia sexual este es quizá el tipo de violencia más cruel que existe, consiste en agredir sexualmente a un individuo, mediante amenazas para tener relaciones sexuales con la víctima, hostigamiento y acoso sexual, mediante palabras y gestos; violencia femicida relacionada con el acto de asesinato en contra de una mujer, siendo este el tipo de violencia más extremo, pues el agresor o agresora, no se conforma con los daños ocasionados y decide culminar definitivamente con la vida de su víctima.

Al igual que en todas las naciones del mundo, en Costa Rica, la violencia forma parte del diario vivir; los diferentes medios de comunicación masiva exponen ante sus miles de espectadores y seguidores, situaciones que evidencian la cruda realidad que enfrentan cientos de personas, víctimas de la violencia y sus manifestaciones, sin embargo, es importante y necesario recalcar que, son las mujeres y los niños, las principales víctimas de esta problemática social.

De acuerdo con el Inamu, el feminicidio es la expresión máxima de la violencia contra las mujeres y en Costa Rica, desde el 2008 hasta el pasado 10 de agosto han sido víctimas de la violencia machista un total de 304 mujeres”. (Rita Valverde, 2018)


Una de las principales razones que motivan al desarrollo de la violencia contra la mujer, se debe al patriarcado que ha imperado desde épocas pasadas en la sociedad costarricense; iniciando por la exclusión de la figura femenina en la toma de decisiones en el hogar, recalcando que, en épocas pasadas, era el esposo quien tenía dominio y decisión sobre los asuntos relacionados con el hogar, la educación y vestimenta de los hijos e hijas así como de las cuentas, economía e incluso sobre su esposa; y finalizando por situaciones actuales como es el acoso que sufrimos diariamente en diferentes entornos, entre ellos el trabajo, centros educativos, calles y lamentablemente, en el hogar.

Las cifras relacionadas con casos de violencia en contra de la mujer, han presentado aumentos considerables, inicialmente, estas manifestaciones se basaban en el maltrato físico o sexual, sin embargo, los femicidios se han mostrado en aumento y es “común” que, en los noticieros nacionales, expongan un caso relacionado con este fenómeno por día, todos los días.
“Entre el 2012 y 2016 han muerto 120 mujeres por femicidio, es decir, por su condición de ser mujer y las desventajas que esto representa. Las cifras anuales se mueven entre los entre los 18 y 27 casos.” (Josué Alvarado, 2018)


Las agresiones en contra de la mujer, se desarrollaban y desarrollan, principalmente en los hogares; por diferentes razones; las familias de antaño eran conservadoras, por lo que hablar sobre sexualidad era considerado como una falta de respeto e incluso, se le atribuía a la carencia de fe cristiana, por ello, en muchas ocasiones, las víctimas de abusos sexuales se guardaban lo que les sucedía, por miedo o por “respeto” a sus padres, además, se normalizaban lo que hoy día conocemos como relaciones impropias (donde una persona menor de edad mantiene relaciones sexuales o amorosas con una persona mayor de edad, que le lleva una diferencia de edad considerable) y los abusos sexuales entre familiares, también, los padres intercambiaban, principalmente a sus hijas, por tierras, alimentos y animales o bien, las desposaban con hombres de “alta sociedad”, sin tener en cuenta el consentimiento de éstas.
                                                                        
Además de esto, las agresiones en contra de la mujer también se desarrollan en el hogar cuando están casadas o en unión libre y en ocasiones, no necesitan estarlo para sufrirlas. Esta situación se vive con mucha fuerza hoy día y generalmente, el agresor es el esposo o compañero sentimental de la víctima, mismo que actúa de manera agresiva por razones relacionadas con celos, obsesión, dominación, desconfianza, entre otros; el agresor tiende a jugar con la psicología de la víctima, de modo que ésta recree la idea de que todo lo que su pareja le hace es parte de “la magia de una relación sana” y no logre comprender que en realidad, está sometida a una situación de violencia, en la cual, su vida puede estar en riesgo.


Ejes de Prevención

La violencia contra la mujer nace desde la falta de sensibilidad social, desde la intolerancia, el irrespeto y la educación, es decir entonces, que existe una carencia notable de valores que, fomentados desde la niñez, podrían solventar o al menos disminuir las cifras de víctimas y victimarios.
Es en el seno familiar donde un individuo inicia su vida en sociedad, aprende y adquiere actitudes según lo que ve, escucha y le enseñan sus superiores, quienes en la mayoría de casos, son sus padres; existen casos en los cuales, los seres humanos presencian la violencia desde la niñez, ejercida esta por la figura paterna en contra de la madre y de los hijos, por lo que, la cadena de violencia comienza a formarse y a crear la noción de que la violencia es algo normal, algo bueno y por ende, puede repetirse a futuro. Y es por ello que, desde el punto de vista psicológico, se cree que quien ejerce violencia fue en alguna etapa de su desarrollo, violentado.
Como eje de prevención, es importante formar a los niños y niñas en un ambiente sano, con ausencia de cualquier manifestación de violencia; se les incentiva a los padres, madres y encargados, a no descuidar a los menores y a no exponerlos a situaciones que representen un riesgo para su salud emocional, psicológica y física.

2.Centros Educativos

La educación académica es de suma importancia para el ser humano, pues con esta, adquiere herramientas que le favorecerán en la búsqueda de un empleo y el establecimiento de una vida digna, por ello, en los centros educativos se les enseña desde pequeños a leer, escribir, sumar, restar, etcétera; sin embargo, los centros educativos también son sinónimo de vida en sociedad, los niños y niñas establecen relaciones interpersonales entre sí y aprenden diferentes conductas. En estos espacios, los docentes se enteran de las situaciones que los estudiantes viven en sus hogares, entre ellas, abusos, violencia y demás; mismas que dan paso al desarrollo de violencia dentro del sistema educativo, como es el caso del bullying, el cual ha tomado fuerza y se caracteriza por ejercer discriminación y violencia sobre un individuo, influenciándose por características “peculiares” que este presente.
Parte del eje de prevención se centra en la orientación, acompañamiento y guía que se les pueda brindar a las y los estudiantes en los centros educativos, respecto a las manifestaciones de la violencia, las causas y consecuencias de esta y las acciones que pueden realizarse para prevenirlas; es también un plan estratégico pues, los niños absorben todo lo que les enseñan y posteriormente, lo transmiten en sus hogares, de este modo, pueden concientizar en sus familiares sobre tal problemática.

3.Comunidades

Tanto el Instituto Nacional de la Mujer (INAMU) como el Patronato Nacional de la Infancia (PANI), cuentan con oficinas en diferentes regiones del país, es decir, poseen una gran aproximación con las comunidades y, además, tienen focalizadas tanto a las víctimas como a las que se encuentran en un grado de vulnerabilidad, en cuanto a violencia se refiere. Por ello, ambas instituciones tienen la facilidad de crear algún tipo de charla o capacitación que les permita a las mujeres y hombres (es importante enfatizar en la necesidad de incluir al género masculino en estas acciones, principalmente porque la mayoría de casos corresponden a actores hombres y también porque estos pueden convertirse en víctimas); reconocer situaciones que pueden representar violencia o una posible manifestación de ésta, así como sus causas, consecuencias y las acciones que pueden desarrollar como un método preventivo, que inicie en los hogares y se expanda en los centros educativos por medio de las niñas y niños.

Escenario Deseable a Futuro

La prevención y posible eliminación de casos relacionados con violencia en contra de la población femenina costarricense, es el escenario deseable a futuro, sin embargo, es necesario tener en cuenta que, para que esto sea posible, se debe de aplicar diferentes planes estratégicos, que, dirigidos a la población vulnerable (víctimas y victimarios), abran la posibilidad de disminuir en pequeños lapsos dicha situación.

Actores

El objetivo principal de promover un plan estratégico preventivo, es precisamente eso, prevenir o evitar que “x” situación se desarrolle; en este caso, prevenir el maltrato contra la mujer es el objetivo principal; son muchos los casos de víctimas y victimarios, considerando que esto deja un sentimiento de nostalgia, enojo e inseguridad ciudadana y también, una creciente ola de hacinamiento carcelario.
Por ello, entre los actores figuran las instituciones gubernamentales que, por estatuto, tienen como fin primordial, proteger la vida humana y garantizar la seguridad de la misma, mediante la aplicación de políticas criminales que fomenten la paz y soberanía, al mismo tiempo que imponen sanciones a quienes irrespetan las leyes; en efecto, nos referimos a las autoridades policiales, entre ellas, el Ministerio de Seguridad Pública (MSP), el Ministerio de Justicia y Paz (MJP), el Organismo de Investigación Judicial (OIJ); así como aquellas entidades que fueron creadas con el fin de contribuir en esta tarea, mediante la educación, orientación y acompañamiento de los individuos, entre ellos figuran el Ministerio de Educación Pública (MEP), el Instituto Nacional de la Mujer (INAMU) y el Patronato Nacional de la Infancia (PANI).

Acciones


El presidente de la república, Carlos Alvarado, decretó en el 2018, como interés prioritario, la prevención de las manifestaciones de violencia contra la mujer; garantizando que se les brindaría la asesoría y acompañamiento necesario a aquellas que tomaran la decisión de interponer una denuncia por agresión, maltrato, acoso o cualquier otra situación relacionada con violencia.

Además, incluyó, entre otras áreas, la educativa, recalcando:

“En cuanto a la educación, el documento establece ampliar el proyecto del Ministerio de Educación Pública (MEP) para promoción de cultura de paz e igualdad del Programa de Primera Infancia. La propuesta es trabajar con niños y niñas en temas vinculados a la igualdad entre hombres y mujeres, resolución no violenta de conflictos, el manejo del enojo, las relaciones respetuosas”. (Rita Valverde, 2018)

Además de las acciones expuestas, incluir la participación ciudadana en conjunto con las autoridades policiales, fomentaría la prevención de la violencia, especialmente, la ejercida en contra de las mujeres.


Referencias Bibliográficas:

Alvarado, J. (2018). ¿Violencia contra las mujeres en Costa Rica? Estas cifras lo evidencian. Recuperado de: https://www.crhoy.com/nacionales/violencia-contra-las-mujeres-en-costa-rica-estas-cifras-lo-evidencian/
Organización Mundial de la Salud. (s.f). Violencia. Recuperado de: https://www.who.int/topics/violence/es/
Valverde, R. (2018). Gobierno lanza decreto con 40 acciones para combatir la violencia de género. Recuperado de: https://semanariouniversidad.com/ultima-hora/gobierno-lanza-decreto-con-40-acciones-para-combatir-la-violencia-de-genero/


Autora:
Nohelia Calderón Hernández 
Estudiante de Ciencias Criminológicas 
UNED, Costa Rica

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